Cómo usar el efecto de nuevo comienzo para empezar un hábito
Es más fácil ponerse con un objetivo nuevo un lunes, en un cumpleaños o el día 1 del mes. Lo que muestra la investigación y cómo aprovechar un nuevo comienzo sin depender de él para seguir adelante.
Mucha gente decide un jueves que va a empezar a correr y luego espera al lunes para salir de verdad. Suena un poco absurdo, pero los investigadores han encontrado esa misma costumbre en datos muy distintos, y el lunes no es la única fecha que lo provoca. El día 1 de cada mes, un cumpleaños y los días después de unas fiestas también parecen facilitar el arranque.
En ciencias del comportamiento esto se conoce como efecto de nuevo comienzo (fresh start effect, en inglés). Vale la pena entenderlo, porque se puede usar a propósito y porque tiene un límite claro con el que mucha gente tropieza en la segunda o la tercera semana.
Dónde aparece el patrón
El nombre viene de un artículo de 2014 de Hengchen Dai, Katherine Milkman y Jason Riis. Analizaron tres registros que poco tienen que ver entre sí: las búsquedas en Google de la palabra inglesa “diet”, las visitas diarias al gimnasio de una universidad y los objetivos creados en una web de contratos de compromiso, donde la gente apuesta dinero que pierde si no cumple. En conjunto, la actividad relacionada con objetivos aumentaba al principio de cada semana, mes o año, y después de los cumpleaños y los festivos.
Dai, H., Milkman, K.L. & Riis, J. (2014). “The Fresh Start Effect: Temporal Landmarks Motivate Aspirational Behavior.” Management Science, 60(10), 2563-2582.
La mayoría de esos hitos temporales son pequeños. Un lunes llega 52 veces al año y no significa nada especial, y aun así bastó para que se notara en los datos.
Por qué una fecha cambia algo
La explicación que dan los investigadores es una especie de contabilidad mental. Solemos ordenar nuestra vida en capítulos, y un hito cierra uno y abre el siguiente. La versión de ti que no pisó el gimnasio en todo septiembre empieza a parecer una persona algo distinta de la que mira un calendario que marca el 1 de octubre, y los tropiezos de aquella persona anterior parecen contar menos.
Un estudio posterior del mismo equipo, de 2015, lo puso a prueba de forma más directa cambiando solo la manera de describir una fecha de marzo. En una versión era el primer día de la primavera; en la otra, una fecha sin más. Quienes vieron la versión de la primavera estaban más dispuestos a empezar con sus objetivos ese día.
Dai, H., Milkman, K.L. & Riis, J. (2015). “Put Your Imperfections Behind You: Temporal Landmarks Spur Goal Initiation When They Signal New Beginnings.” Psychological Science, 26(12), 1927-1936.
El efecto también se ha probado en un terreno donde hay dinero de verdad en juego. En un experimento de campo sobre el ahorro para la jubilación, se ofreció a los participantes la posibilidad de empezar a ahorrar más a partir de una fecha futura. Cuando esa fecha se describía como “después de su próximo cumpleaños” o “al comienzo de la primavera”, decidían aumentar su ahorro más que las personas a las que simplemente se les ofrecía empezar más tarde.
Beshears, J., Dai, H., Milkman, K.L. & Benartzi, S. (2021). “Using fresh starts to nudge increased retirement savings.” Organizational Behavior and Human Decision Processes, 167, 72-87.
Lo que un nuevo comienzo no consigue
Toda esta investigación trata de empezar. Ninguno de estos estudios demuestra que un hábito que arranca un lunes dure más que uno que arranca una tarde lluviosa de miércoles. Quien se haya apuntado al gimnasio en enero sabe cómo es la tercera semana. Un hito hace que resulte fácil ponerse un objetivo ambicioso, y los objetivos grandes suelen ser los primeros en caer cuando se pasa la sensación de capítulo nuevo.
Esa misma forma de pensar por capítulos también puede jugar en tu contra más adelante. Si fallas unos días en la segunda semana, es tentador dar todo el intento por perdido y esperar al lunes siguiente, o al mes siguiente, para volver a probar, aunque dos días perdidos, por sí solos, te habrían costado muy poco.
Cómo aprovechar uno a propósito
Empieza por elegir un hito. Sirve un lunes, el día 1 del mes, un cumpleaños o el primer día de vuelta de las vacaciones, y si hoy es lunes ya tienes uno. También puedes marcarlo tú, por ejemplo el día que empiezas en un trabajo nuevo, siempre que de verdad lo sientas como el comienzo de algo. Después elige un solo hábito y hazlo tan pequeño que puedas cumplirlo incluso en un mal día: un paseo de diez minutos después de comer en lugar de un plan de entrenamiento nuevo, una ración de verdura en la cena en lugar de cambiar toda tu alimentación.
Decide la primera acción con detalle, con hora y lugar, y hazla el mismo día del hito, no al día siguiente. Antes de empezar, deja claro que un día perdido significa retomarlo al día siguiente, no esperar al próximo nuevo comienzo. Y lleva un registro diario sencillo. El tirón del hito se irá apagando, seguramente antes de lo que te gustaría, y una línea al día es fácil de mantener sin él.
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Preguntas frecuentes
¿Qué es el efecto de nuevo comienzo?
Es el hallazgo de que la gente tiende más a ponerse con sus objetivos en hitos temporales, como el inicio de una semana, un mes o un año, o después de un cumpleaños o unas fiestas. El nombre viene de un artículo de 2014 de Hengchen Dai, Katherine Milkman y Jason Riis, que vieron el patrón en las búsquedas en Google de “diet”, las visitas al gimnasio de una universidad y los objetivos creados en una web de contratos de compromiso.
¿Por qué cuesta menos empezar un lunes o después de un cumpleaños?
Los investigadores lo explican con una especie de contabilidad mental: los hitos dividen el tiempo en capítulos, así que los tropiezos pasados parecen pertenecer a una versión anterior de ti. Un estudio de 2015 encontró que describir una fecha como un nuevo comienzo, por ejemplo como el primer día de la primavera, hacía que la gente estuviera más dispuesta a empezar con sus objetivos ese día.
¿Dura más un hábito si empieza en una fecha especial?
La investigación no lo demuestra. Los estudios midieron el inicio, no la constancia, y el tirón de un hito se va apagando. Para superar las semanas posteriores al arranque ayuda más mantener el hábito pequeño, decidir de antemano que un día perdido se retoma al día siguiente y llevar un registro diario sencillo.
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